Desde Argentina: debate feminista sobre legalizar o criminalizar la prostitución

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¿Debate? sí, claro que sí. Pero también, no, claro que no

“Hace unos meses, en el movimiento abolicionista empezó a difundirse este lema: “La prostitución no se debate, se combate”. Como ya dije en un artículo (en el libro conjunto Debate prostitución. 18 voces abolicionistas) considero ese lema poco acertado justamente porque una manera esencial de combatir aquello que nos parece injusto es debatirlo. Creo que el lema correcto sería: “La prostitución no se negocia, se combate”, porque regular la prostitución, es nada más y nada menos que legitimar directamente y aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres: sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la dura labor del feminismo de varios decenios, para mejorar la lucha contra la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal.

“Es más: si el debate sobre la prostitución existe es porque el feminismo lo ha planteado. En efecto, Nacemos y vivimos inmersos en el mundo “natural” creado por la ideología dominante. En él abrimos los ojos, en él aprendemos a hablar, a entender lo que nos rodea, a estructurar nuestra mente y nuestros sentimientos”, y legitimar la prostitución se convierte en un soporte más del control del transexual ecuménico perverso patriarcado y de la sujeción sexual de las mujeres; efecto negativo sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, y sobre el conjunto de las mujeres como grupo.

“ . . .tradicionalmente la iglesia católica ha considerado la prostitución mal menor. Había mujeres “perdidas” (ya con el nombre lo decían todo) y los pobres hombres, cuya carne siempre ha sido débil, necesitaban desfogarse con ellas. Luego, se confesaban y aquí paz y después gloria…” y así la prostitución reafirma y consolida las definiciones ecuménicas perversas patriarcales de las mujeres, cuya función sería la de estar al servicio sexual de los hombres y así educar a nuestros hijos e hijas con mujeres tras los escaparates como mercancías como futuro laboral de nuestras hijas.

“Llevamos años debatiendo, explicando, batallando a fin de poner en evidencia la ideología de sumisión que subyace bajo este aparentemente “libre comercio”Y lo hacemos porque solo así conseguiremos que las personas de buena voluntad puedan oír, reflexionar, pensar sobre la realidad de la prostitución, esa realidad que poco tiene que ver con los bonitos cuentos de las películas y las series, sino que está cimentada en la pobreza, el dolor, la deshumanización y el tráfico de miles y miles de mujeres y niñas”, pues el transexual ecuménico perverso patriarcado exige reglamentar la prostitución y así integrarla a la economía de mercado, siendo una alternativa aceptable para las mujeres: siendo ocioso remover las causas y las “costumbres” sociales que aceptan que las mujeres deben ser prostituidas, normalizando la prostitución para las pobres.

“Y ya está bien de contarnos que “el feminismo está dividido en torno a la prostitución”. La sociedad sí, puede; el feminismo, no. Cierto, algunas que se consideran feministas defienden la prostitución. Otras simplemente lo dicen por si cuela. Pero el feminismo siempre ha sido abolicionista. Y, desde luego, el feminismo actual tiene claro que la igualdad es incompatible con la cosificación del cuerpo de las mujeres, con su uso y abuso”, y el descubrimiento de esta motivación de la transexual ecuménica perversa civilización del varón, nos revela la procedencia de la actividad a que la misma da origen, la cual se conduce con el contenido de la Ley del varón dado y pretendido, como nuestra actividad psíquica “normal” que con cualquier contenido de una percepción que se sitúe ante ella “legalizaría” el abuso, la violación, la prostitución. Este dominio de la actividad psíquica acoge dicho contenido, empleando las determinantes representativas previas de la historia de la transexual ecuménica perversa civilización patriarcal y lo ordena ya, al percibirlo entre las hipotesis “comprensibles”. Más, al hacerlo así, el transexual ecuménico perverso patriarcado está falsificando los hechos cuando no puede situarlo al lado de algo conocido como la real situación de lo femenino. No es posible contemplar lo “extraño” del discurso de los “movimientos” igualitarios masculinos, sin falsear primero su percepción, situada al lado de algo que nos es conocido, como ser la condición esclava de la mujer.

Por eso el sentido y la verdad del feminismo (la mujer) es absolutamente la derrota del varón; perverso irresoluble y ambiguo sexual.

Mi Femeninologia Ciencia de lo femenino es la serie de configuraciones que con mi conciencia voy recorriendo constituyendo, más bien, la historia que desarrollo en la formación de mi conceptualización. Es decir, una suerte de escepticismo consumado, que en realidad sería, el propósito de no rendirme, a la autoridad de los pensamientos de otro, sino de examinarlo todo por mí mismo ajustándome a mi propia convicción; o mejor aún, producirlo todo por mí mismo y considerar como verdadero tan solo lo que yo hago.

*Hoy, como ese infante entre los 4 a 5 años adaptando mi pensar en la realidad, interpretando mi actividad onírica . . .

Por Osvaldo Buscaya (Bya)

(Psicoanalítico)

Femeninologia (Ciencia de lo femenino)

Lo femenino es el camino

Buenos Aires

Argentina

13/09/2019

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¿Debate? sí, claro que sí. Pero también, no, claro que no

12/09/2019

Pilar Aguilar

Analista de ficción audiovisual y crítica de cine. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Lee el blog de cine de Pilar Aguilar: http://pilaraguilarcine.blogspot.com.es

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Hace unos meses, en el movimiento abolicionista empezó a difundirse este lema: “La prostitución no se debate, se combate”. Como ya dije en un artículo (en el libro conjunto Debate prostitución. 18 voces abolicionistas) considero ese lema poco acertado justamente porque una manera esencial de combatir aquello que nos parece injusto es debatirlo. Creo que el lema correcto sería: “La prostitución no se negocia, se combate”.

Es más: si el debate sobre la prostitución existe es porque el feminismo lo ha planteado.

En efecto, Nacemos y vivimos inmersos en el mundo “natural” creado por la ideología dominante. En él abrimos los ojos, en él aprendemos a hablar, a entender lo que nos rodea, a estructurar nuestra mente y nuestros sentimientos.

Sabemos que deshacernos de esos esquemas mentales, de esos imaginarios, de ese orden de valores interpretativos supone un gran esfuerzo. Esfuerzo que cada cual ha de realizar en sí y para sí, pero en cuyo inicio siempre hay una palabra, una imagen, un gesto que consigue descolocarnos, resquebrajar la “normalidad” que nos rodea. Y, a partir de ahí, ya podemos ir entreviendo otras posibilidades y alternativas.

Por eso, cuestionar, irracionalizar, criticar, ese mundo “natural” sobre el que se asienta la desigualdad entre hombres y a mujeres ha sido siempre tarea del feminismo.

Así, para conseguir el derecho al voto, el feminismo tuvo que argumentar que las mujeres no éramos ni más tontas, ni más irresponsables, ni menos humanas… Cuestiones que hoy parecen evidentes pero que se debatieron, expusieron y discutieron durante años, por tierra, mar y aire.

Con la prostitución está pasando exactamente lo mismo.

Y, como siempre, ha sido el movimiento feminista quien ha agitado las plácidas aguas patriarcales.

Mientras el movimiento feminista no la señaló como insoportable e inadmisible, nadie debatía sobre prostitución. ¿O han sido los puteros, las mafias, los proxenetas, las religiones quienes han lanzado el debate?

Como dije en otro artículo (https://blogs.publico.es/otrasmiradas/23129/trabajo-sexual-debate-universitario/?fbclid=IwAR2YskdZCDRw2tcd82apGR0uxyptHja2JjiYbTKnHQdQ_o-qyQnmUeqd5dI, tradicionalmente la iglesia católica ha considerado la prostitución mal menor. Había mujeres “perdidas” (ya con el nombre lo decían todo) y los pobres hombres, cuya carne siempre ha sido débil, necesitaban desfogarse con ellas. Luego, se confesaban y aquí paz y después gloria…

Pero, el feminismo ha decidido que la lucha contra este privilegio masculino del uso y cosificación de las mujeres debe ocupar un lugar prioritario en nuestra agenda. Porque, mientras nuestro cuerpo sea mercancía, resulta imposible argumentar coherentemente contra la violencia sexual, el acoso, las agresiones.

Llevamos años debatiendo, explicando, batallando a fin de poner en evidencia la ideología de sumisión que subyace bajo este aparentemente “libre comercio”.

Y lo hacemos porque solo así conseguiremos que las personas de buena voluntad puedan oír, reflexionar, pensar sobre la realidad de la prostitución, esa realidad que poco tiene que ver con los bonitos cuentos de las películas y las series sino que está cimentada en la pobreza, el dolor, la deshumanización y el tráfico de miles y miles de mujeres y niñas.

Entonces ¿por qué nos hemos opuesto a la jornada sobre “Trabajo sexual” organizada por la universidad de A Coruña?

Pues, por decirlo claramente: hay temas de actualidad, en torno a los que debemos seguir argumentando sin descanso (y quizá aún durante años), pero las universidades u otros organismos de prestigio y saber no pueden YA (YA, en este punto de la historia) acoger ni financiar ciertas propuestas en torno a ellos.

Por abreviar: debatir en la universidad la prostitución como opción laboral equivale, objetivamente, a considerarla alternativa “razonable”. Y no, ya no lo es. Igual que no lo sería organizar un encuentro sobre «Cómo curar la homosexualidad». Igual que sabemos que hay quien sigue considerando la pena de muerte justo castigo, pero ¿resultaría admisible que una facultad de derecho acogiera y costeara una jornada defendiéndola?

Habrá lectoras que estarán pensando “Pero es que esos supuestos contravienen nuestro ordenamiento jurídico y la prostitución no es ilegal”.

Cierto, pero ¿acaso no sabemos que, muchas prácticas, sin ser ilegales, ya no son defendibles en la universidad o en instituciones similares?

Por poner un ejemplo: ciertas personas opinan que las vacunas son negativas. Resulta, pues, necesario hablar y escribir sobre este tema en los medios de difusión, en centros de enseñanza, en centros de salud, en asociaciones vecinales, de padres y madres, etc. pero no sería de recibo que la facultad de medicina organizara y financiara una jornada defendiendo las bondades de la no vacunación. A favor, sí, en contra, no.

Sabemos que no es ilegal practicar el coito sin prestar ninguna atención al placer femenino. Sabemos, incluso, que tal proceder es muy frecuente, pero en ningún caso se consideraría de recibo costear con dinero público un encuentro de propaganda en contra de la estimulación del clítoris. A favor, sí, en contra, no. No son dos platillos de la misma balanza.

Conclusión: hay propuestas sobre ciertos temas y prácticas que deben seguirse debatiendo en foros sociales, pero que, en ningún caso, pueden ser amparados y financiados por las instituciones.

Y ya está bien de contarnos que “el feminismo está dividido en torno a la prostitución”. La sociedad sí, puede; el feminismo, no.

Cierto, algunas que se consideran feministas defienden la prostitución. Otras simplemene lo dicen por si cuela. Pero el feminismo siempre ha sido abolicionista.

Y, desde luego, el feminismo actual tiene claro que la igualdad es incompatible con la cosificación del cuerpo de las mujeres, con su uso y abuso.

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25 argumentos históricos, políticos y legales para que Cuba vuelva a ser española —

Entrevista de Actuall: Ferrán Núñez capitanea la Asociación Autonomía Concertada para Cuba, que aboga por la reunificación de Cuba y España. Exmiembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, acabó encarcelado por criticar el régimen comunista impuesto por Fidel Castro en la isla. . Ferrán Núñez no conoce el miedo. Es un disidente de la […]

a través de 25 argumentos históricos, políticos y legales para que Cuba vuelva a ser española —

Debate sobre Antonio Maceo

No nos entendemos: el mito y la vigencia de Baraguá

Publicado en 14 y medio

Tras la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, los voceros del castrismo han vuelto a evocar, descontextualizándolo, el desafortunado episodio

El encuentro entre ambos generales, el español y el mambí, tuvo lugar el 15 de marzo de 1878 en un remoto punto de la geografía rural de Cuba.
El encuentro entre ambos generales, el español y el mambí, tuvo lugar el 15 de marzo de 1878 en un remoto punto de la geografía rural de Cuba.

La frase se atribuye a Antonio Maceo, general de nuestras Guerras de Independencia y uno de los pilares esenciales de la teogonía fundacional de la nación cubana, cuyas hazañas y proverbial valor en el campo insurrecto sumado a su porte mayestático y a su tez mestiza le valieron el sobrenombre de Titán de Bronce.

“No nos entendemos”, se dice, fue la respuesta definitiva que dio el célebre guerrero cubano al general español Arsenio Martínez Campos, artífice del Convenio o Pacto del Zanjón, en virtud del cual el poder colonial de la Isla ponía punto final a una cruenta guerra entre el ejército de España y las fuerzas insurrectas cubanas que se había extendido por casi 10 años.

El encuentro entre ambos generales, el español y el mambí, tuvo lugar el 15 de marzo de 1878 en un remoto punto de la geografía rural de Cuba: Mangos de Baraguá, y puesto que el Pacto del Zanjón imponía la paz sin haberse alcanzado la independencia de la Isla ni la abolición de la esclavitud -principales objetivos del programa de lucha del ejército insurrecto-, el general Maceo se negó a acogerse a él y declaró una tregua de solo ocho días antes de la continuación de una guerra que, a todas luces, ya los patriotas cubanos habían perdido.

Los textos exaltan la intransigencia del insigne caudillo mambí, y se ha impuesto en el imaginario nacional desde la época republicana hasta nuestros días como ejemplo de dignidad y patriotismo

Poco importa, a los efectos de la instrumentalización de la Historia, que apenas 55 días después de proclamar la continuidad de la lucha armada el propio líder apelara a la mediación de su adversario, Arsenio Martínez Campos, para abandonar la Isla con rumbo a Jamaica -supuestamente para recaudar fondos y apoyos para la causa independentista- dejando en las montañas de Baracoa algunos puñados de guerrilleros sin pertrechos suficientes y sin apenas alimentos, quienes acabaron rindiéndose y aceptando la capitulación del Zanjón a mediados de junio de 1878, acentuando así una derrota que no se refleja en los libros de texto oficiales de la enseñanza en Cuba.

Los textos, en cambio, exaltan la intransigencia del insigne caudillo mambí, hecho que trascendió a la Historia de Cuba como Protesta de Baraguá y se ha impuesto en el imaginario nacional desde la época republicana hasta nuestros días como ejemplo de dignidad y patriotismo del héroe que se niega a deponer las armas, aún cuando la mayoría de sus compañeros de lucha, en evidente “traición” a los ideales patrios y a la sangre derramada en los campos de batalla, se habían acogido a la rendición.

Quizás no exista héroe tan propicio para el discurso oficial del castrismo como Antonio Maceo. Él es epítome de la identidad nacional, tanto por su notable apariencia física como por la fuerza de su carácter. Alto, apuesto, fuerte, elegante, patriota, inteligente, enérgico, valiente y -como guinda del pastel- mulato, Maceo no solo encarna el ideal patriótico de independencia, soberanía y cubanidad acrisolado en el fragor de las gestas independentistas, sino que lo simboliza también desde esa mezcla racial que nos distingue como pueblo, resultado de la fusión de los dos componentes antropológicos más representativos del etnos cubano: el del conquistador blanco español y el del negro esclavo africano.

Es así que, más allá de la voluntad del guerrero, la historiografía cubana mutó a Maceo en rígido arquetipo y Baraguá marcó la línea de arrancada de una sucesión casi infinita de “victorias simbólicas”, un fenómeno que se ha tornado cada vez más recurrente en las últimas seis décadas y que consiste en maquillar de gloria y vender como triunfo cada derrota.

Triste destino el de un héroe que con inteligencia y valor demostró capacidad para ganar numerosas batallas frente a sus adversarios de armas, ser recordado por un episodio donde se puso de manifiesto su tozudez e ineptitud para el diálogo civilizado y para aceptar la inutilidad del sacrificio de continuar una guerra ya perdida.

Dicho esto, y más allá de la evidente manipulación de la historia, no es difícil entender que Maceo trascendiera a su simple dimensión humana para devenir leyenda nacional -un héroe sin mácula, tan puro, elevado e inalcanzable que pareciera divino- y así también se transmutara su legado de guerrero intransigente en mito legitimador de un poder político y una ideología comunista difícilmente compatible con los avatares y los anhelos verdaderos del célebre Titán.

Por estos días, cuando se incrementan las tensiones entre los gobiernos de Cuba y EE UU tras la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, los voceros del castrismo han vuelto a evocar, descontextualizándolo, el desafortunado episodio de Baraguá, a través de spots televisivos en los que un conocido actor repite como un mantra aquella famosa frase que en nada se relaciona con el poderoso enemigo del Norte: “No nos entendemos”.

Triste destino el de un héroe que demostró capacidad para ganar numerosas batallas frente a sus adversarios de armas, ser recordado por un episodio donde se puso de manifiesto su tozudez e ineptitud para el diálogo civilizado

Pocos cubanos de hoy conocen que tras el revés que significó el Zanjón para las ansias independentistas, en los 17 años de tensa paz transcurridos entre el final de la Guerra Grande y el estallido de la de 1895, se produjo la abolición definitiva de la esclavitud y se reconoció a los cubanos el ejercicio de derechos que actualmente se nos niegan, como fueron la existencia de partidos políticos -autonomistas y reformistas- que jugaron un papel importante en el despertar del interés político de grandes sectores sociales criollos, así como nuevos espacios de prensa, literatura y opinión que ejercieron una influencia definitiva para el impulso del pensamiento nacional cubano.

Más aún, el Convenio del Zanjón reconocía a los independentistas como interlocutores legítimos, una muestra de respeto que la dictadura cubana se niega a mostrar ante una creciente oposición que ya lleva décadas en una desigual lucha pacífica.

El Pacto del Zanjón, con todo y la derrota que supuso para los independentistas, abrió espacios a la Cuba de finales del siglo XIX que al día de hoy, cuando han transcurrido casi 20 años del siglo XXI, constituyen aspiraciones. Así pues, después de todo, resulta que la frase aplica con más razón en la actualidad que en Mangos de Baraguá, porque si del poder autocrático y los gobernados se trata se puede decir con toda propiedad: no, no nos entendemos.

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DEJEMOS DESCANSAR A MACEO
Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
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El mensaje equivocado de la articulista presentó a Baraguá como una derrota y a Maceo como un capitán araña que dejó abandonados a sus soldados.

Mi buen amigo Roberto Azcuy, del Partido Unión por Cuba Libre, me envió hace unos días un artículo sobre el General Antonio Maceo escrito por la periodista Miriam Celaya y publicado en la revista cibernética “14 y medio”. Roberto me pidió mi opinión y yo he decidido compartir mi respuesta con los lectores de La Nueva Nación.
Con el título de “No nos entendemos: el mito y la vigencia de Baraguá”, frase supuestamente dicha por el General Maceo al General Martínez Campos, la autora apunta que: “Quizás no exista héroe tan propicio para el discurso oficial del castrismo como Antonio Maceo”. Acto seguido presenta a un Maceo arrepentido y derrotado cuando dice: “… apenas 55 días después de proclamar la continuidad de la lucha armada el propio líder apelara a la mediación de su adversario, Arsenio Martínez Campos, para abandonar la Isla con rumbo a Jamaica.”
Más adelante nos muestra a un Maceo que es una pobre caricatura del líder cuando dice que sale de Cuba: ..” dejando en las montañas de Baracoa algunos puñados de guerrilleros sin pertrechos suficientes y sin apenas alimentos, quienes acabaron rindiéndose y aceptando la capitulación del Zanjón a mediados de junio de 1878, acentuando así una derrota que no se refleja en los libros de texto oficiales de la enseñanza en Cuba”. El mensaje equivocado de la articulista presentó a Baraguá como una derrota y a Maceo como un capitán araña que dejó abandonados a sus soldados.
Todo indica que la Celaya no acepta la utilización de la figura de Maceo por la tiranía cubana y eso constituye una muestra de patriotismo y de rebeldía. Pero cae en la trampa de calificar a Baraguá de derrota para destacar las derrotas del régimen en esta larga noche de horror y miseria. En gran medida, los juicios de los seres humanos son determinados por la experiencia de sus vidas. Por eso, en estos sesenta años de tiranía he visto a muchos compatriotas tener una versión distorsionada de nuestra historia y de nuestros próceres.
La realidad es que Maceo no pertenece a nadie. No es de los tiranos ni de quienes los combatimos. Maceo no necesita defensa porque sus actos lo definen y defienden. Entrar en una disputa con los vende patria que nos oprimen sobre sus triunfos y sus derrotas es como revolcarse con un cerdo en un pantano. El cerdo se siente feliz y nosotros tenemos que darnos un baño para quitarnos el fango.
He admirado a Antonio de la Caridad Maceo y Grajales durante toda mi vida. Todo empezó en 1958 en que el Padre Franciscano Luís Zabala me pidió que escribiera un artículo sobre su natalicio el 14 de junio para la Revista Católica Quincena que titulé “Maceo se nos hace necesario”. Como el optimista incurable que soy, me agradó la idea de celebrar su vida antes que lamentar su muerte.
Andando el tiempo, la doctora Remember Maceo, sobrina-nieta del glorioso general, me invitó a que hiciera el panegírico del héroe en la Sociedad “La Unión Martí-Maceo” de Ibor City, Tampa, Estado de la Florida, el 7 de diciembre de 2008. Titulé aquel discurso “Maceo, el hombre detrás de la leyenda”. Quise describir al hombre tal como era porque, para mí, Maceo no es ni mito ni leyenda. Es incluso, mucho más que parte de la historia en la lucha por nuestra libertad. Maceo es la historia misma. Sin él, la historia de Cuba estaría incompleta.
Veamos por qué hago esta afirmación tan categórica. En el curso de su carrera militar, el héroe de Sao del Indio participó en más de 500 combates y entre su bautismo de sangre durante el ataque al Ingenio Armonía en 1870 y su caída en San Pedro en 1896 recibió el impacto de 25 balazos muchos de los cuales habrían resultado mortales para un hombre sin la constitución sólida y corpulenta de Antonio Maceo.
Pero si fuerte era su condición física mas fuerte aún eran su equilibrio psíquico, su solidez de carácter, su persistencia en la lucha y su optimismo innato. A tal punto, que se negó a aceptar el Pacto del Zanjón por el que se dio término a la Guerra de los Diez Años, a pesar de que el mismo había sido sancionado por su maestro y mentor Máximo Gómez.  Como sabemos, en los mangos de Baraguá se llevó a cabo la famosa protesta que ha pasado a ser una de las páginas más heroicas e inspiradoras de nuestra historia.
Ahora bien, su hazaña más conocida fue la Invasión de Occidente. En solo 90 días, Maceo y una abigarrada tropa que se limitaba a 1,400 hombres cuando salió de Baraguá, muchos de ellos descalzos y mal armados, recorrieron  2,056 kilómetros en setenta y ocho jornadas, sostuvieron 27 combates, ocuparon 22 pueblos y despojaron al enemigo de 2,000 fusiles y 80,000 cartuchos. El 22 de enero de 1896 Maceo llegó a Mantua, el pueblo más occidental de Cuba, en la Provincia de Pinar del Río, para culminar una epopeya que muy pocos de sus compañeros de armas creían posible. Durante la invasión, Maceo libró más batallas y combatió contra más soldados que los enfrentados por héroes militares de la estatura de Simón Bolívar y José de San Martín en ese espacio de 90 días. De ahí su merecido calificativo de Titán de Bronce.
Después de esta historia de heroísmo y de sacrificio, ningún cubano que se respete a sí mismo puede negar que Antonio Maceo se haya ganado el  derecho de disfrutar de un eterno descanso. Ahora nos toca a nosotros reconquistar nuestra dignidad y continuar su obra. Para imitar su ejemplo no necesitamos valor para arriesgar la vida. Basta con la vergüenza para contribuir en la medida de nuestras aptitudes y habilidades a la liberación de la patria.
Es cierto que las condiciones para nuestra lucha siguen siendo extremadamente difíciles. Como en 1895, luchamos contra un enemigo superior en números y en recursos. Como en 1895, somos ignorados por un mundo indiferente y muchas veces hostil. Como en 1895, estamos divididos por nuestros egoísmos y nuestros protagonismos. Como en 1895, estamos física y mentalmente agotados por este largo camino de frustraciones y errores.
Como inspiración, vienen a mi mente las palabras de aquel místico  que venció sin disparar una bala al Imperio Inglés y fundó una nación que es hoy ejemplo de prosperidad y de libertad. En un momento en que se debilitaba la voluntad de sus discípulos, Mahatma Gandhi los conminó a seguir adelante con estas palabras “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Lo que sería inaceptable es tener que mirarles a los ojos y decirles que no tienen patria porque no nos hemos animado a pelear”.
9-10-19

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La Nueva Nacion

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Wikimierda. Por Zoé Valdés — Zoé Valdés

WIKIMIERDA. Este cretino de Wikipedia firma y persiste en su insolencia, acoso, y violencia verbal. Ahora me acusa de victimismo cuando lo que estoy defendiendo es la verdad acerca de mi vida y mi obra, la verdad de mi biografía a lo que tengo todo el derecho porque repito que soy dueña exclusiva de mi […]

a través de Wikimierda. Por Zoé Valdés — Zoé Valdés

LA LIBERTAD NO ES NEGOCIABLE

Por: Lcdo. Sergio Ramos
A todos sorprendió cuando afloró a la luz pública la noticia de que el gobierno de los Estados Unidos estaba sosteniendo “conversaciones secretas” con el régimen dictatorial castro-chavista de Venezuela. Información que fue confirmada por el propio presidente Donald Trump y por el dictador Nicolás Maduro. La pregunta es, ¿Qué están negociando? y ¿Por qué no está incluida la representación del legítimo presidente constitucional encargado de Venezuela, Juan Guaidó? Ciertamente, es muy preocupante, y nos hace recordar la aleccionadora frase de José Martí de que “En política, lo real es lo que no se ve.”
Hay una realidad que no podemos desconocer: En la política internacional, primariamente, prevalecen ante todo los intereses políticos y económicos de los gobiernos. Toda otra cuestión es secundaria; es apariencia y publicidad.
La historia está llena de ejemplos: Hace ochenta años, dos extremos del mal, el tirano de ultra izquierda Joseph Stalin y el tirano de ultra derecha Adolfo Hitler, llegaron a un acuerdo en lo que se conoció como el pacto Ribentrob-Molotov por virtud del cual la Unión Soviética y Alemania se repartían algunos países la Europa Oriental entre estos Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. ¿Acaso importaron los intereses de los pueblos de esos países? ¿Acaso consultaron con los gobiernos de esas naciones? …Para nada. Como resultado, Polonia sufrió una horrible opresión por parte del nazismo y los países bálticos padecieron los sangrientos desmanes del genocida Stalin.
Otro ejemplo que nos toca muy de cerca, más aun, que nos duele mucho a los cubanos. Hace 57 años, durante la llamada Crisis de los Cohetes en Octubre de 1962, hubo conversaciones secretas entre el presidente John F. Kennedy y el Primer Ministro de la USRR, Nikita Khruchev, por medio del cual los Estados Unidos retiraría los misiles tipo Júpiter de Turquía, a cambio de que la URSS retirara los misiles nucleares de Cuba y a su vez los Estados Unidos se comprometió a no invadir a Cuba, ni permitir que los exilados cubanos, terceras personas y/u otros países del continente invadiesen o atacaran militarmente a Cuba, garantizándose así la perpetuidad de la tiranía comunista en Cuba. Nadie del pueblo cubano, del exilio, de las guerrillas anticastrista que heroicamente combatían en las Sierras del Escambray y en otros lugares de Cuba, ni de la clandestinidad anti-castrista, tuvo injerencia, ni fueron consultados. Fue en secreto, a espaldas y en perjuicio del pueblo cubano.

Su efecto ha sido tan perjudicial, que hoy día, casi seis décadas después, el régimen castrista sigue en el poder, esclavizando al pueblo cubano y esparciendo el maligno cáncer del castrismo por toda América Latina. Fue el interés político de Washington y el de Moscú lo que prevaleció por encima del derecho inalienable de un pueblo a su libertad. Un pacto que hoy día se aduce continua en vigor, pues la Federación Rusa asumió en sustitución, los derechos que sobre el mismo le correspondían a la extinta Unión Soviética. A partir de ese momento, aquellos exiliados cubanos que ayudaban a los opositores llevándole pertrechos a las guerrillas anticastristas o que incursionaban en costas cubanas para acatar a la dictadura, arriesgando sus vidas por la libertad de Cuba, los encarcelaban. El desespero y la frustración, sumado al deber y la lealtad para con la patria oprimida, llevó al Dr. José Miró Cardona, jefe político de la heroica Brigada 2506, a proclamar la llamada “guerra por los caminos del mundo”, por la cual también, hubo y todavía quedan, presos políticos cubanos en cárceles de Estados Unidos.
Retomando el tema del principio: Ahora están sentados, negociando en algún oscuro cuarto, a espaldas del pueblo venezolano, representantes de la narco-dictadura castro-chavista y del gobierno de Estados Unidos. Unas negociaciones que preocupan, pues podría afectar el derecho a la libertad del pueblo venezolano y que también pudiera tener repercusiones muy negativas y nefastas para la libertad de otros pueblos esclavizados por el expansionismo castrista como lo son Nicaragua, Bolivia y hasta para el mismo pueblo cubano. Más aun, los efectos de un tratado o acuerdo similar al antes indicado, que perpetúe en modo alguno el régimen dictatorial chavista de Venezuela, pudiera representar un serio peligro para todos los pueblos y gobiernos democráticos del continente americano. ¡Algo que sería inmoral e impermisible! Porque la libertad de los pueblos no es negociable.
Es preciso demandar la transparencia sobre esas conversaciones secretas, más allá de las meras declaraciones verbales de sus actores, sino exigir el acceso a las minutas y documentaciones fehacientes cursadas entre ambas partes. Así como también, exigir la presencia con voz y voto de la representación del legítimo presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó y de la oposición venezolana en dichas conversaciones, para garantizar que las mismas solo sean con el único objetivo de lograr la salida inmediata del poder del dictador Nicolás Maduro y todos sus malandros, entregándose el poder al presidente constitucional de Venezuela, Juan Guaidó.
Y con respecto al pueblo cubano, también es hora de exigir que, oficialmente y por escrito, se aclare la vigencia del Pacto Kennedy – Khruchev y en caso de estar todavía vigente, exigir se derogue de inmediato, y se reconozca el derecho del pueblo cubano y de cualquier otro pueblo bajo el yugo castro-chavista en la América Latina, a luchar por su libertad con todos los medios a su alcance.
Son los pueblos los únicos que tienen el genuino interés de procurar y salvaguardar la libertad, la democracia, la paz y el bienestar, por cuanto, compete a estos actuar solidariamente contra cualquier intento conducente a la perpetuación de cualquier tiranía, de cualquier índole, en la América Latina.
San Juan, Puerto Rico, 25 de agosto de 2019

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El acceso secreto de George Soros en 2016 al Estado expone la hipocresía de los demócratas por “mucho dinero”

a través de El acceso secreto de George Soros en 2016 al Estado expone la hipocresía de los demócratas por “mucho dinero”

Es hora de que nos llamen Cubanos y no latinos.

Por Jesús Angulo

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