WIKIMIERDA. Este cretino de Wikipedia firma y persiste en su insolencia, acoso, y violencia verbal. Ahora me acusa de victimismo cuando lo que estoy defendiendo es la verdad acerca de mi vida y mi obra, la verdad de mi biografía a lo que tengo todo el derecho porque repito que soy dueña exclusiva de mi […]
Por: Lcdo. Sergio Ramos
A todos sorprendió cuando afloró a la luz pública la noticia de que el gobierno de los Estados Unidos estaba sosteniendo “conversaciones secretas” con el régimen dictatorial castro-chavista de Venezuela. Información que fue confirmada por el propio presidente Donald Trump y por el dictador Nicolás Maduro. La pregunta es, ¿Qué están negociando? y ¿Por qué no está incluida la representación del legítimo presidente constitucional encargado de Venezuela, Juan Guaidó? Ciertamente, es muy preocupante, y nos hace recordar la aleccionadora frase de José Martí de que “En política, lo real es lo que no se ve.”
Hay una realidad que no podemos desconocer: En la política internacional, primariamente, prevalecen ante todo los intereses políticos y económicos de los gobiernos. Toda otra cuestión es secundaria; es apariencia y publicidad.
La historia está llena de ejemplos: Hace ochenta años, dos extremos del mal, el tirano de ultra izquierda Joseph Stalin y el tirano de ultra derecha Adolfo Hitler, llegaron a un acuerdo en lo que se conoció como el pacto Ribentrob-Molotov por virtud del cual la Unión Soviética y Alemania se repartían algunos países la Europa Oriental entre estos Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. ¿Acaso importaron los intereses de los pueblos de esos países? ¿Acaso consultaron con los gobiernos de esas naciones? …Para nada. Como resultado, Polonia sufrió una horrible opresión por parte del nazismo y los países bálticos padecieron los sangrientos desmanes del genocida Stalin.
Otro ejemplo que nos toca muy de cerca, más aun, que nos duele mucho a los cubanos. Hace 57 años, durante la llamada Crisis de los Cohetes en Octubre de 1962, hubo conversaciones secretas entre el presidente John F. Kennedy y el Primer Ministro de la USRR, Nikita Khruchev, por medio del cual los Estados Unidos retiraría los misiles tipo Júpiter de Turquía, a cambio de que la URSS retirara los misiles nucleares de Cuba y a su vez los Estados Unidos se comprometió a no invadir a Cuba, ni permitir que los exilados cubanos, terceras personas y/u otros países del continente invadiesen o atacaran militarmente a Cuba, garantizándose así la perpetuidad de la tiranía comunista en Cuba. Nadie del pueblo cubano, del exilio, de las guerrillas anticastrista que heroicamente combatían en las Sierras del Escambray y en otros lugares de Cuba, ni de la clandestinidad anti-castrista, tuvo injerencia, ni fueron consultados. Fue en secreto, a espaldas y en perjuicio del pueblo cubano.
Su efecto ha sido tan perjudicial, que hoy día, casi seis décadas después, el régimen castrista sigue en el poder, esclavizando al pueblo cubano y esparciendo el maligno cáncer del castrismo por toda América Latina. Fue el interés político de Washington y el de Moscú lo que prevaleció por encima del derecho inalienable de un pueblo a su libertad. Un pacto que hoy día se aduce continua en vigor, pues la Federación Rusa asumió en sustitución, los derechos que sobre el mismo le correspondían a la extinta Unión Soviética. A partir de ese momento, aquellos exiliados cubanos que ayudaban a los opositores llevándole pertrechos a las guerrillas anticastristas o que incursionaban en costas cubanas para acatar a la dictadura, arriesgando sus vidas por la libertad de Cuba, los encarcelaban. El desespero y la frustración, sumado al deber y la lealtad para con la patria oprimida, llevó al Dr. José Miró Cardona, jefe político de la heroica Brigada 2506, a proclamar la llamada “guerra por los caminos del mundo”, por la cual también, hubo y todavía quedan, presos políticos cubanos en cárceles de Estados Unidos.
Retomando el tema del principio: Ahora están sentados, negociando en algún oscuro cuarto, a espaldas del pueblo venezolano, representantes de la narco-dictadura castro-chavista y del gobierno de Estados Unidos. Unas negociaciones que preocupan, pues podría afectar el derecho a la libertad del pueblo venezolano y que también pudiera tener repercusiones muy negativas y nefastas para la libertad de otros pueblos esclavizados por el expansionismo castrista como lo son Nicaragua, Bolivia y hasta para el mismo pueblo cubano. Más aun, los efectos de un tratado o acuerdo similar al antes indicado, que perpetúe en modo alguno el régimen dictatorial chavista de Venezuela, pudiera representar un serio peligro para todos los pueblos y gobiernos democráticos del continente americano. ¡Algo que sería inmoral e impermisible! Porque la libertad de los pueblos no es negociable.
Es preciso demandar la transparencia sobre esas conversaciones secretas, más allá de las meras declaraciones verbales de sus actores, sino exigir el acceso a las minutas y documentaciones fehacientes cursadas entre ambas partes. Así como también, exigir la presencia con voz y voto de la representación del legítimo presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó y de la oposición venezolana en dichas conversaciones, para garantizar que las mismas solo sean con el único objetivo de lograr la salida inmediata del poder del dictador Nicolás Maduro y todos sus malandros, entregándose el poder al presidente constitucional de Venezuela, Juan Guaidó.
Y con respecto al pueblo cubano, también es hora de exigir que, oficialmente y por escrito, se aclare la vigencia del Pacto Kennedy – Khruchev y en caso de estar todavía vigente, exigir se derogue de inmediato, y se reconozca el derecho del pueblo cubano y de cualquier otro pueblo bajo el yugo castro-chavista en la América Latina, a luchar por su libertad con todos los medios a su alcance.
Son los pueblos los únicos que tienen el genuino interés de procurar y salvaguardar la libertad, la democracia, la paz y el bienestar, por cuanto, compete a estos actuar solidariamente contra cualquier intento conducente a la perpetuación de cualquier tiranía, de cualquier índole, en la América Latina.
San Juan, Puerto Rico, 25 de agosto de 2019
Este trabajo para dirigido directamente a tres personas que se confabularon para querer dañar la personalidad, dignidad y forma de expresión libre y abierta de un comunicador libre. Esas tres personas se confabularon en tratar de desprestigiarme solapadamente queriendo solicitar el despojo de un merecido galardón bien ganado siendo otorgado por una digna organización internacional de la libre expresión Latinoamericana del sagrado derecho de la prensa reconocida como CUARTO PODER. Dos trataron de comunicarse con esa organización para querer lograr ese propósito, en vano no lograron su objetivo. Al contrario, a quien quisieron afectar tiene la documentación verídica del porque renuncie como director de esa digna y respetable institución de prensa digital.
Tres personas quisieran perjudicarme y que sucedió. La confabulación llego a mis manos y no se hizo esperar mi respuesta directa. A uno le llame REPTIL y al otro TRAIDOR pues a sugerencia del presidente de esa entidad fui yo quien los propuse a uno de ellos le fuese otorgado el mismo trofeo. Y al tercero un vocero radial que tiene un programa radial se metió en el “potaje” sin tener conocimiento de lo sucedido y defendiendo al principal incitador sin pronunciar mi nombre me titulo CANALLA. Sin pronunciar su nombre le respondo con todo rigor que DOBLE CANALLA eres tú y que en tus relatos después del 10 de marzo hasta el triunfo de la Revolución traicionada por el miserable Fidel Castro debías documentarte más. Fueron 100 petardos que fueron detonados en La Habana 50 y Marianao 50 por el M-26-7 una noche a la señal del cañonazo de 9:00PM por dos grupos comandados for Armando Franco Rodríguez 50 en La Habana y los otros 50 por Rodobaldo Pineda Arocha en Marianao. Yo participe con el grupo de Armandito en la capital. Tú en reiteradas ocasiones llegaste ese suceso y en dos ocasiones te aclaré y desmentí tu error de conocimiento e información al radio oyente.
Este trabajo es dirigido a todos mis lectores para conocimiento de ese hecho verídico y para el tercero que cuando relate sucesos de esa época de clandestinaje (1952-1958) se percate de cerciorarse e investigar sucesos verdaderos.
Me veo en la imperiosa de reproducir lo antes expuestos apoyado en el trabajo adjunto.
Saludos,
JM
todo derecho de réplica CANALLA Y ESTUPIDO eres tú.
Lic. José L. Martel Jr.
Periodista
Orden José María Heredia, INPL 2007
Premio Estocolmo Periodismo Digital 2009
Distinción Periódico Recorriendo América 2011
Columnista Periódico Libertad 2006
Premio de Periodismo Pepín Rivero 2016-CNPexilio
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EXTREMISMO ES SOLO OPORTUNISMO
Por José (Pepe) Martel.
No es efecto y menos positivo de la persona que se propasa en actuar, proceder y desarrollar cada acto de su vida albergando un propósito de satisfacer sus deseos extralimitándose en tratar de ser mejor y destacarse más entre un colectivo. Esa enfermedad dada en todos los sectores de la sociedad crea cierto malestar entre quienes nos damos cuenta que algún fin provechoso persigue el extremista sin importar su conducta ladina, sumisa y arrastrada. Si es empleado adula al jefe inmediato superior con exagerados gestos de sumisión y falta de personalidad. Una frase muy conocida “diga por esa boca y quedara complacido”. Otra “jefecito estando yo aquí, por favor no carezca de nada”.
El extremista sumiso casi siempre es el clásico tipo envidioso y preocupado siempre en halagar y complacer a su escogido con el fin de obtener algún resultado por la vía fácil sin importarle el repudio y desprecio de la mayoría que lo rodea. Es el prototipo del ser oportunista que quiere lograr un objetivo específico convertido en perfecto adulador clásico que con un estima cuestionada se somete a la voluntad de alguien convertido en un clásico incondicional que los cubanos lo describimos como “guataca, empujador y cuarto bate” graduados del curso de perfectos aduladores.
“Rásgale la piel a un extremista y encontraras a un oportunista” frase de Vladimir I. Lenin que denota una verdad absoluta. El oportunista busca satisfacer sus necesidades sin muchos esfuerzos en su desempeño. Muchas personas gustan de ser halagadas, homenajeadas y sobre todo tener a su lado individuos que se conviertan en verdaderos incondicionales se plieguen a sus deseos y sean dóciles, amables y lame botas. En el reino del Señor tenemos de todo sin exclusión alguna. “Al adulador sin ser campesino le cae la guataca del cielo” decía mi abuelo. Pero mi padre era más directo y siempre manifestaba “no siempre se llega aunque se trate, pero si no llegas sigue siendo águila nunca como reptil que ese, siempre llega”.
Esta enfermedad mental y física la vemos en cada lugar y a todas horas. Un empleado para mantenerse en su puesto de trabajo le compra la merienda almuerzo al jefe. Le limpia el automóvil y lo lleva al taller para su mantenimiento y alguna reparación. Le recoge a la esposa –sin trabaja- en su empresa, la lleva a las tiendas, supermercado y peluquera. Recoge los hijos de la escuela, los lleva al parque y para distraerlos se disfraza de payaso, claro el tipo no rinde la labor por lo que se paga, pero a su jefe le conviene tener ese tipo de paje moderno en funciones personales. Esto no es solamente en el sector privado también muchos funcionarios de gobiernos se aprovechan de sus prebendas para tener criados particulares pagados por los contribuyentes.
Y recalco que desde la creación del Universo esto es siempre visto con desagrado y signo de bajeza. El extremista adulador abunda en todas partes y al final su objetivo es obtener la oportunidad sin esfuerzo alguno de ser agradable a su amo, sabiendo a fondo que esa moral, dignidad y decoro no existe en su falso proceder. Esa frase de “ser águila antes que repto;” es una realidad el águila no siempre llega pero su modo de actuación es positiva aunque no llegue. Lo contrario del reptil ese siempre llega arrastrándose.
Miami, Florida, USA / josemartel552@yahoo.com
Por Isaac Bigio Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics donde enseñó política venezolana y latinoamericana
150. A esa cifra se ha reducido el número de opositores que salió a las calles a rechazar el arresto del vicepresidente parlamentario.
150 es la cantidad tanto de manifestantes como de periodistas que asistieron a la concentración que organizó Juan Guaidó el 11 de mayo para protestar por la detención de su número dos Edwin Zambrano. Esto es lo que reporta Tom Philips, el corresponsal del Guardian en Caracas, quien estuvo allí y es siempre tan duro contra Maduro. The Guardian es el diario inglés que más cubre Venezuela y el único contra el cual acaba de darse un piquete de chavistas en Londres cuestionando su línea pro-opositora.
Guaidó necesita presentar la imagen de que la Asamblea Nacional es el único cuerpo democrático y popular en Venezuela, por lo que el aprisionamiento de Zambrano debió ser respondido con una gigantesca marcha, ya que él es el vicepresidente de dicha Asamblea y líder de Acción Democrática (el mayor partido opositor y también del único que ha gobernado Venezuela durante un tercio de siglo).
El hecho que cada vez menos gente ha venido concurriendo a las marchas convocadas por Guaidó es algo que viene mermando ampliamente su autoridad y va dando alicientes al gobierno para ir tomando medidas contra los diputados que estuvieron en la asonada militar fracasada del 30 de abril. El gobierno envió el 14 de mayo varios agentes al congreso evitando que sesione dicha asamblea y ahora está preparando un cierre de ésta para dar paso a nuevas elecciones legislativas.
Ese mismo periodista británico ha detallado que en el 30 de abril el plan era tomar una base aéreo-militar en el este de Caracas para marchar con multitudes de personas y tropas hacia el Palacio de Miraflores. Empero, poca gente acudió a ese llamado y ninguna base militar fue tomada o se pasó al campo golpista.
Para el reportero del Guardian lo único que hoy impide a Maduro el poder capturar a Guaidó es el temor a una grieta en su propio aparato militar y, sobre todo, por la amenaza de EEUU.
Algo interesante es que él no menciona la posibilidad de una reacción popular, ya que, al parecer, el capital político más importante que Guaidó ha tenido lo ha ido dilapidando y hoy genera mucho rechazo con sus llamados a que hayan cada vez más sanciones económicas contra los venezolanos y que se prepare una ocupación militar extranjera de su propio país. Varios periodistas hispanos que cubren en la TV a diario los sucesos de Venezuela desde hace semanas han venido concluyendo que no habría mucha revuelta popular si se apresa a Guaidó quien ya debería estar buscar salir del país o entrar a una embajada.
Philip aduce que no es cualquier cosa que el jefe de la inteligencia venezolana haya desertado y que hay rumores que hay militares que puedan socavar a Maduro. A más de 4 meses del estallido de la dualidad de poderes entre el poder ejecutivo y el legislativo, el poder armado se ha mantenido casi firme del lado del primero.
El primer obstáculo que tiene Maduro para arrestar a Guaidó es que no quiere provocar un posible bombardeo estadounidense o una escalada que conduzca a ello. Ya abiertamente Guaidó viene coordinando con el Comando Sur de las fuerzas armadas norteamericanas.
Sin embargo, mantener a Guaidó libre y agitando es algo de lo que viene sacando provecho Maduro para demostrar cuán limitado apoyo popular tiene el hombre al que él acusa de ser un títere de Trump y para unir a sus fuerzas armadas, a su movimiento y al país tras su persona presentándose como el paladín que encarna la defensa de la patria y la soberanía nacional.
A medida que Guaidó viene perdiendo capacidad de convocatoria, él ya no habla de tomar diariamente las calles o de hacer paros escalonados hacia la huelga general. Hoy lo único que le queda es provocar una intervención militar extranjera y por ello en esa misma demostración lo que más se notó fue una gran bandera estadounidense y su discurso se centró más en hablarle a los gobernantes del exterior que a sus propios compatriotas y en pedir miles de soldados extranjeros.
Para ello ahora acusa a Venezuela de ser un refugio del ELN demandando que Colombia entre para combatirle y que EEUU deba “cooperar militarmente” con él para limpiar la supuesta “ocupación” militar de Cuba y Rusia.
Mientras tanto hay una crisis en el movimiento de Guaidó pues gran parte de los que le siguen como exiliados en EEUU le piden que rompa con los partidos tradicionales y se enmarque para preparar una guerra civil, mientras que dentro de una oposición de derecha tan dividida deben estar creciendo las voces que piden una salida más pragmática y negociada a fin de evitar la cárcel para varios de sus integrantes y también de poder hacer que la actual crisis económica y social se profundice y de paso a una guerra prolongada.
A medida que Guaidó va perdiendo terreno diversos sectores que buscan presionar a Maduro desde la izquierda van a querer aprovecharse del retroceso de la derecha para demandar medidas contra diversas empresas privadas, el pago de la deuda externa o para mejorar las condiciones laborales y los salarios.
A estas alturas la “presidencia” paralela de Guaidó ha demostrado no tener mayor peso dentro de Venezuela, que solamente es capaz de movilizar a 150 leales en una manifestación tan crucial y que lo único que la sostiene y alimenta es la Casa Blanca.
El magnicidio es el asesinato de un jefe de Estado, habiendo sido los últimos más graves cometidos en las Américas cuando el presidente estadounidense John Kennedy en 1963 o Salvador Allende en 1973.
La idea de preservar la vida de todos los gobernantes del mundo, especialmente los electos por sus respectivas poblaciones, ha sido uno de los pilares del actual orden mundial.
Ciertamente que diversos servicios secretos han asesinado rivales políticos, pero solo la CIA ha querido atentar contra la vida de Fidel Castro y otros “rojos” durante la guerra fría.
Sin embargo, en pleno tercer milenio, aquel donde se habla del imperio de la democracia, los derechos humanos y el respeto de la ley internacional, el mayor intento de magnicidio es aquel que se ha venido dando contra el presidente Nicolás Maduro.
Un hecho que no ha venido siendo muy comentado es que recientemente en Aragua (no lejos de Caracas) nueve soldados, entre ellos un general, fueron emboscados y muertos por un grupo armado desconocido, lo cual puede ser algo hecho por un grupo criminal o por uno paramilitar, o por uno con ambas características.
Pocos días después se cayó en un municipio de Caracas (El Hatillo) el helicóptero presidencial muriendo sus 7 tripulantes uniformados.
Según el periodista Jaime Baily desde Miami esta última acción fue un atentado para matar a Maduro. Baily afirma que sus fuentes son seguras y antes él dijo haber participado en una reunión para preparar el envío de drones bombas que explosionaron en un desfile militar presidido por Maduro el 4 de agosto del 2018, cuando toda la comunidad internacional entonces le reconocía como mandatario constitucional.
Con este sería el segundo intento de asesinato a Maduro en un continente en el cual no se ha producido ningún magnicidio en lo que va de este milenio.
Cuando hace 9 meses el presidente constitucional de Venezuela se libró de ser muerto solamente acogió la solidaridad de gobernantes amigos, pero no recibió mayores gestos de apoyo de parte de EEUU o de los integrantes del Grupo de Lima compuesto por unas 14 naciones americanas que llamaban a desconocer un eventual segundo mandato suyo. Todo esto, pese a la gravedad de los hechos y a que se pudieran sembrar precedentes para que eso vuelva a pasar en otras repúblicas. Un magnicidio en Venezuela podría animar a que otros opositores al brasileño Jair Bolsonaro o al colombiano Iván Duque, por ejemplo, puedan querer hacer atentados contra ellos.
Cabe señalar que la guerrilla colombiana o peruana, pese a ser tipificada como terrorista, nunca apuntó a matar a ninguno de los presidentes que les perseguían.
Mientras Marco Rubio ha twitteado la foto del ex presidente libio pro-chavista Muamar Gadafi linchado junto con sus amenazas de hacer lo mismo con Maduro. Un general estadounidense abiertamente ha postulado resolver el problema venezolano eliminando a su mandatario. Varios programas hispanos en Miami llaman libre y abiertamente a matar al presidente de Venezuela, pero si hicieran lo mismo con respecto a su propio presidente, a la reina británica o a un mandatario de una potencia occidental, bien podrían ser encarcelados o procesados por incitar al terrorismo.
Si Maduro muere él sería reemplazado por su vicepresidenta Delcy Rodríguez quien, a su vez, debería llamar en un plazo de 30 días a nuevas elecciones presidenciales, según manda la carta magna venezolana. Debido a la simpatía que habría hacia el mandatario asesinado, ella muy probablemente ganaría estos comicios y la oposición de derecha, a diferencia de lo que pasa ahora, no podría llamar al boicot y estaría obligada a aceptar estas y sus resultados, con lo cual se acabaría este actual intento de poder paralelo durante un sexenio.
Sin embargo, el cálculo de los que postulan el magnicidio es el de generar una gran confusión y caos que termine luego provocando una violencia como la que se dio en Colombia tras que en Abril 1948 fue asesinado el líder liberal Gaitán, y ello podría servir de pretexto para una fuerza multinacional que intervenga para “pacificar”.
La hipocresía con que se viene manejando el tema venezolano es muy grande. Las mismas voces que instan a asesinar al mandatario venezolano reciben un buen trato en EEUU, pero si esos mismos interlocutores llamasen a ejecutar a Trump o a presidentes amigos, entonces sí les caería una fuerte re